lunes, 15 de julio de 2013

El miércoles fuimos a Sondershausen, en Thüringen, para verlo a Gustavo en la 'Galanacht der Italienischer Oper' (aunque sospechosamente se coló Fausto de Gounod).
El repertorio incluía algunas piezas con las que suelen regalarnos en la cena de Reyes, cuando están.
Víctor protestó porque vio llegar a gente con almohadones y mantas, bien prevenidos para lo que les esperaba, y nosotros no habíamos sido advertidos. Todos estaban más bronceados que nosotros. Su teoría es que se debía a las labores del campo. Yo creo que era algún Sonnenstudio. Se levantó cierto viento durante la pausa - que llenó el Schloss de olor a bratwurst- pero con el calor humano la segunda parte pasó volando. Con el éxito, el público aplaudiendo y los bises se hizo tarde. Cuando finalmente vimos al artista, eran las diez y media. Recorrimos al galope el pueblo, frac en ristre, buscando un sitio abierto para cenar, pero fue imposible. Todo cerrado a cal y canto, parecían las cuatro de la mañana. Resignados, desistimos, pasamos por Nordhausen y volvimos a Kassel. Eso sí, el domingo tuvimos visita y fuimos a comer a orillas del Fulda:
Y cenamos lapereaux aux oignons en casa

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